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Consejos prácticos para viajar en familia. Gastronomía.

Publicado en 10/17/2011 a las 1:20:04 PM

A través de la gastronomía local todos podemos aprender más sobre la cultura de un país en particular. Ya seamos atrevidos o conservadores a la hora de comer, siempre conviene abrir nuevas fronteras a nuestro paladar.

 

Los más atrevidos se decidirán a probar comida tan exótica como tarántulas fritas que se pueden encontrar en Vietnam, y los más gourmets estarán en las nubes en la campaña francesa o italiana disfrutando de una gran selección de quesos y el mejor vino. Pero en la era de las hamburguesas, muchos niños seguramente rehuyan probar cosas de aspecto raro, y por eso conviene buscar una alternativa local de comida rápida. En el caso de Vancouver, la cadena White Spot ofrece menús para todas las edades y gustos.

Escorpiones fritos. Autor graeme_newcomb de Flickr.

 

 

 

 

 

 

 

 

Hay puestos callejeros en todas las ciudades del mundo, y si los locales comen allí, es una señal de la calidad de la comida. Las tradicionales vlaams frites de Amsterdam se venden por toda la ciudad y ofrecen una alternativa distinta, y las variedades del pad thai tailandés se adaptan a todos los gustos. Las pizzas, la pasta y el gelato de Italia suelen ser una de las opciones más seguras.

 

Incluso si la familia prefiere comer en un restaurante local con vistas donde se sirve comida internacional, de vez en cuando hay que salir de la rutina y disfrutar de algo típico. Para eso es mejor tomarse un postre tradicional en alguna cafetería. Estando en París uno no puede no tomar unos crêpes au chocolat, y cuando la familia visita Bruselas será difícil que los niños no acaben pidiendo un gofre cubierto por cualquier salsa dulce imaginable.

Crêpes en Paris. Autor luisvilla de Flickr.

 

 

 

 

 

 

 

 

En muchas ciudades hay museos dedicados a algún delicatessen local. En Zúrich se puede visitar la fábrica de chocolate Lindt, donde se explican la historia y el proceso de elaboración de este dulce que se puede degustar. El Gatlinburg hay una enorme fábrica de chuches. En Las Vegas hay dos museos, uno dedicado a los chocolates y otro a los MandM’s, caramelos de colores.

 

Algunos ingredientes solo se pueden encontrar en varios lugares del mundo. En algunas partes de Asia se puede degustar el durián, una fruta con un olor poco atractivo pero con un sabor a vainilla.

Durian. Autor Ringo Ichigo de Flickr.

 

 

 

 

 

 

 

 

Muchas excursiones por los pueblos cercanos suelen ofrecer la posibilidad de disfrutar de una comida tradicional. Aunque la mayoría de estos lugares son solo para turistas, es una opción fácil para poder degustar sopas y platos típicos de la región. En Turquía basta con adentrarse en un bazaar para poder comer un auténtico döner kebab.

 

Por contradictorio que pueda sonar, a veces conviene saber cuando y donde hay un MacDonalds a mano. Los precios son bastante bajos, ideales para caer en la tentación de comida más o menos familiar muy de vez en cuando. Otro aspecto importante es que los MacDonalds suelen tener aire acondicionado y un baño, lo que significa que no habrá que recorrerse media ciudad para encontrar uno decente. El menú cambia ligeramente según el país para adaptarse a los locales. En Asia se podrá degustar una tarta hecha de bacon y patatas y otra de plátano, en Malasia las hamburguesas están cubiertas por una salsa de pimienta negra, en Chile se sirven empanadas con queso y jamón, y en los países del norte de Europa hay hamburguesas de pescado típico de la región.

Hamburguesa con tortas de arroz. Autor Jesse Gardner de Flickr.

 

 

 

 

 

 

 

Publicado en Lunes, octubre 17th, 2011 a las 13:20 In África, Asia, Europa, Las Américas, Oceanía, Sin categoría | Comments RSS

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